¿Que ves?

La evolución es considerada una hecho a estas alturas; claramente los científicos que la estudian tienen claras pruebas de que ha existido una evolución de las especies.
Para empezar, algo que deja impactado a cualquier persona que empieza a estudiar las pruebas y las teorías de la evolución es la prueba de que los humanos en las primeras etapas de embrionaje somos muy parecidos, casi iguales, a otros animales como en la imagen se puede ver la comparación entre el Humano, un pez, una salamandra, un pollo y un cordero. Los embriones son muy similares en la primera etapa, y aunque no todos lo perciban, el humano por ejemplo tiene cola y branquias que en etapas posteriores las perdería. Esta comparación entre especies es llamada embriología comparada. Esta prueba es una de las de Anatomía Comparada, en donde también se encuentra las pruebas de estructuras homólogas y estructuras análogas.



  • Las estructuras análogas reflejan una evolución convergente. Primero que nada hay que definir y explicar que son las estructuras análogas; de una manera simple una estructura análoga es aquella que a pesar de que sus funciones y parecido son muy similares el origen es totalmente distinto, es decir no se comparte un ancestro en común. Un ejemplo claro son las alas de un insecto y las alas de un ave. Ambos cumplen la función de volar pero sin embargo uno es un insecto y el otro es un ave. Ahora la segunda parte, ¿que es una evolución convergente? Una evolución convergente es el producto de la evolución independiente de uno o más caracteres similares que a pesar de que sus órganos presenten una función similar, su origen fue totalmente distinto.

  • Las estructuras homólogas reflejan una evolución divergente. Al contrario de lo anterior, una estructura homóloga es aquella que muestra que un órgano -por ejemplo un brazo- es prácticamente similar entre especies a pesar de tener otra función, es decir, tuvo que haber un ancestro en común. La evolución divergente muestra justamente que entre una misma especies hubo un ancestro en común.
Entre otras varias pruebas de la evolución están, quienes son hoy los protagonistas, los fósiles. En breve podrán ver imágenes sacadas por mi misma en donde se verán dos tipos de fósiles: óseos e improntas (o moldes).

La primera imagen que podemos observar es una Impronta Vegetal; una impronta es algo así como un “sello”. Si se la observa detenidamente uno puede encontrar hojas muy pequeñas, el mismo momento en que yo lo vi personalmente pensé inmediatamente en las hojas de un Jacarandá que hay en mi casa. Sin embargo es mi humilde opinión ya que no soy biologa o estudió botánica simplemente estudió en la secundaria; me retracte al ver que las hojas eran mas grandes que de lo que se muestra en el fósil.



  
Ammonite










El que ahora podemos ver a la derecha es un fósil de un Ammonite. Los Ammonite son fósiles comunes y eran moluscos con un parecido muy grande a los calamares de hoy en dia. Tenían un caracol externo el cual estaba formado de aragonito y si se pasa el dedo en la forma del fósil se siente la textura de espiral que era característica del caparazón.
El fosil mas pequeño no es un de un arbol es un fosil oseo.

Las rocas muy parecidas a troncos son justamente troncos o madera petrificada. Estos se encuentran en yacimientos paleontológicos en donde abundan fósiles de árboles. Este fósil es particularmente frío al tacto y tiene un leve olor a humedad.









El más fácil de identificar a mi parecer es el fósil óseo ya que si está partido como los de la imagen se puede apreciar la porosidad del hueso justamente. Uno de eso huesos es del Terópodo, se podría presumir que de una especie de disco de la columna vertebral por la forma que posee.

El último pero no menos importante es la impronta externa del Gliptodonte. El Gliptodonte abundaba en la Argentina, y si se lo ve muy bien se le encuentra similitud con el armadillo. El Gliptodonte era un enorme mamífero prehistórico que vivió en América del sur y que vino de América del Norte y cuya característica principal era su capa protectora, un caparazón que lo blindaba y protegía de los depredadores de la época.




Una actividad divertida puede ser tratar de adivinar que tipo de fósil es cada uno e intentar divertirse viendo que ve cada uno.

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